Río Tercero

Temperley fue una sombra en Río Cuarto, perdió 3-0 en su debut en la Primera Nacional y se estrelló contra un sólido Estudiantes que desnudó viejas falencias. Nicolás Foglia, de penal, abrió la cuenta y luego el doblete de Bruno Sepúlveda transformaron la tan esperada noche en pesadilla.

La ley de murphy dice que «si algo puede salir mal, saldrá mal». Lo veíamos el torneo pasado, se repetía en los amistosos y el viejo problema del mediocampo lento y con poca marca le pasó factura al aventurero Aldirico y su 433.

Temperley insinuó algunos cambios con las diagonales de Alexis Vega, el sacrificio de Baldunciel y las trepadas del pibe Gonzalo Asis (mejor atacando que defendiendo), pero el mal de los males fue, es y será (mientras se repita) este medio lento, previsible, que se tornó en un peaje de barreras levantadas para toda aventura que iniciaran Cabrera, Cainelli y Sepúlveda, los tres de mejor rendimiento entre los dirigidos por Marcelo Vázquez.

De todas formas, hasta el inocente penal por mano de Baglivo el «Cele» no merecía perder. Iban 23′ y Estudiantes de Río Cuarto incomodaba con su presión, pero hasta ese instante era justo el empate. Nicolás Foglia cambió la pena máxima por gol y comenzó otro partido: el León creció y la neblina se hizo más espesa para el «Gasolero», que terminó recibiendo otro cachetazo por una desatención defensiva y un gran movimiento de Sepúlveda, que -a los 45′- se coló entre los zagueros para definir al palo izquierdo de Matías Castro. El 2-0 pareció sentenciar la historia.

Para colmo, a los 10′ del complemento el local marcó el 3-0 tras un error de Di Lorenzo y nuevamente Sepúlveda apareció para apagar todo tipo de esperanza. Todo el resto del partido estuvo de más. Aldirico ensayó cambios de nombres y sistema recién con el 0-3 y a esa altura la cuestión anímica impedía cualquier tipo de mejora futbolística.

Habrá que barajar, dar de nuevo y hacer una profunda autocrítica para que el partido con Nueva Chicago del sábado sea un punto de quiebre, para mostrar algo diferente desde lo táctico, desde los nombres y desde lo actitudinal. Todavía estamos a tiempo.

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