Sentimiento de pertenencia

No se trata de lo que pasó, ni tampoco se relaciona con lo que pueda llegar a pasar. Acá tenemos algo que nos diferencia del resto, que está por encima de todo. Si no como se explica que al hincha de Temperley le cerraron el club, lo mandaron a la C y estuvo 14 años penando en la B Metropolitana, que con todo lo que vivimos en los últimos años, pareciera que en todo ese tiempo estuvimos en una categoría amateur. Pero créanme que el amor y la fidelidad siempre fue la misma, de los que les tocó ir a la cancha de Lugano para ver al Gasolero contra Deportivo Paraguayo y años más tarde estuvieron presentes en el Estadio Ciudad de La Plata viendo al Celeste en Primera División. 

Cuesta entender porque tanta pasión expresada, pero cuando te pones a pensar te das cuenta que esto va más allá de un resultado en un partido de fútbol. Esto ya es un estilo de vida, se vive como Temperley. Somos los que la peleamos hasta el final porque sabemos que en algún momento tanta lucha valdrá la pena. Como lo hizo Edith Pecorelli, que se convirtió en la primera mujer electa en presidir una institución, superó la quiebra y hoy el club tiene hasta un Departamento de la Mujer. O como aquel laburante que madruga toda la semana para mantener a su familia, pagar la luz, el gas, el agua, tener un plato de comida en la mesa y estar el fin de semana en el Beranger sin importar cuál es el rival de turno.

Y como te puedo hablar de sus hinchas también de puedo describir a los otros, los que se ponen la misma camiseta y entran a un campo de juego. Como el Tonga, que por las lesiones sufridas ya estaba pensando en el retiro, pero el tipo vino y cumplió su sueño de jugar con su barrio en Primera. El mismo sueño que tiene Pablo, que con 41 años se esfuerza todos los días para que el club del cual es hincha pueda terminar en lo más alto al final de la temporada y de su carrera. Hay muchos que tienen y tuvieron este sentimiento como el Chucky Orellana y Fede Crivelli, que de visitante los podes ver en la tribuna como uno más.

Tampoco me quiero olvidar de los que están ahora, como Magnín que con un par de semanas ya se siente parte de esta familia. Los pibes del club, el Chueco, los hermanos Sosa, el Toto, Nico Demartini, Salinas y los demás que sueñan con defender la Celeste. Acá somos todos lo mismo, en este lugar no hay hinchas que van a ver a sus jugadores a un hotel como pasa en los equipos millonarios, que terminan yendo al pedo porque esos jugadores ni siquiera les levantan la mano para saludarlos. A los nuestros los podes encontrar en los pasillos del club, a la salida de un entrenamiento, en el buffet tomando mate, también los podes ver paseando con la familia por el Coto, haciendo las compras por el barrio, saludando en el vídeo de los 15 años de una vecina, en un cumpleaños, les escribís por redes sociales y te dicen que vayas al entrenamiento para sacarse una foto juntos.

Ahora nos toca jugar contra Los Andes y no nos olvidamos de que cuando se sorteó el fixture, aquellos que toman decisiones en AFA dijeron que este partido iba a ser con público local y visitante. Tuvieron que dar todo marcha atrás y los entiendo, si esta gente invadió Mar del Plata un lunes, viajó 17 horas hasta Neuquén solo por estar junto a la camiseta que tanto aman y una marea Celeste hizo lo imposible para poder estar en Córdoba. ¿Se imaginan lo que hubiera sido esa tribuna este partido? La que tantas veces se tiñó de Celeste…

Sepan que este sábado serán miles las personas que estarán pegadas a la radio desde las 12 con la transmisión de El Show de Temperley mientras algunos de reojo contrastan todo lo que escuchan con la TV en mute o con los amigos de Soy Celeste. En la cancha van a estar los dirigentes y los medios partidarios que día a día informan sobre la actualidad del Gasolero. Y en el campo de juego van a estar los jugadores y el cuerpo técnico, que tienen la chance de ser los protagonistas de esta historia que se escribe a cada instante, con la confianza de que todo el esfuerzo de la semana le puede dar una gran alegría a toda la gente que los apoya.

Padres y madres. Abuelos y nietos. Solteros y Casados. Los fieles y los que se van de trampa cada tanto. Tipos que trabajan en una oficina y el loco que hace malabares en Pasco y Brown con la camiseta del Cele. Uno de los mejores diez docentes del mundo y pibes que no terminaron la secundaria. Los que no se pierden un partido de local y los que alientan desde el cielo. Los empleados, cancheros y deportistas del club. Dirigentes, jugadores y cuerpo técnico. Son todos diferentes, pero a todos ellos los une el mismo sentimiento de pertenencia por el Club Atlético Temperley. Los pensamientos nos pueden mentir, pero nuestros sentimientos siempre serán verdaderos. Creemos en tu fuerza y vamos con vos Gasolero. Usamos a este partido como excusa para alentarte, porque ya te entregamos la vida entera para amarte.

Agustín Acevedo

Comentarios