Scoccorocó…

Temperley jugó un partidazo pero River facturó con un arresto individual de Scocco tras buena jugada de Pity Martinez y lo dejó con las manos vacías. El equipo de Gustavo Álvarez mostró una notable mejoría en relación al partido ante Defensa, pero no pudo capitalizar las cuatro claras que tuvo para llevarse algo ante el Millonario. Buen debut para Riveros, Villasanti y Nani. Y buena presentación en casa para Josué Ayala, que tapó tres claras en el segundo tiempo. A afinar la puntería…

Aún teniendo una gran actuación, es difícil enfrentar a equipos como este River de Marcelo Gallardo que -a la primera baldoza que encuentra libre- no te perdona. Y esa jerarquía individual de Pity Martinez en la creación de la jugada y de Ignacio Scocco en la definición, hicieron la diferencia ante un «Gasolero» que no escatimó en entrega, en compromiso táctico y en buenas actuaciones individuales para poder mantenerse «a tiro» durante toda la noche y desatar la preocupación del «Muñeco» en varios pasajes del partido.

Temperley mostró un cambio radical en relación a la pálida imagen copera que había exhibido ante Defensa, hubo cambios de (varios) nombres y también de actitud. La dupla de debutantes Williams Riveros y Matías Nani en la zaga central cumplió sobremanera contra Alario y compañía: buena velocidad, buen pie para salir jugando y timming para anticipar en varias oportunidades. Escobar, como siempre, fue de lo mejor por su andarivel y Scifo alternó buenas y malas, aunque también exhibió una mejoría respecto a su partido presentación ante el «Halcón». ¿Lo mejor atrás? El segundo tiempo de Josué Ayala, que le sacó tres pelotas claras de gol al «Millo» en el arranque del ST cuando -con el ingreso de Enzo Pérez- el equipo de «la banda» inclinó la cancha.

Más allá del resultado, la noche dejó conclusiones favorables pensando en el futuro: en el medio la aparición de Mathias Villasanti significó una bocanada de aire fresco, con fútbol y buen quite; sumada al compromiso y una correcta actuación de Rodrigo De Ciancio y el incansable «Tiki-Tiki» Di Lorenzo. Una pena la expulsión de Lugo, cuando el partido se moría, por increpar al referí Rapallini (de flojito arbitraje, sobre todo en el PT).

Ozuna volvió a ser lo más picante en ofensiva. Figueroa tuvo un partido discreto (luego Montagna entró con muchas ganas en los últimos minutos), pero lo más preocupante sigue siendo esa pieza del engranaje que aún no está aceitada: la del famoso «nueve de área». Ni Sanchez Sotelo ni Ramiro Costa aún consiguen ser ese faro que era Guevgeozián y a esta altura la duda empieza a vivir entre los simpatizantes celestes: ¿Hay que jugar de otra forma? ¿Hay que probar a Marcos como centrolantero? ¿Hay que darles tiempo a los dos mencionados anteriormente? ¿O hay que buscar un grandote entre los jugadores libres? «Con Guevgeozián hoy lo ganábamos», repetían muchos a la salida del Beranger. Tal vez sea cuestión de trabajo. Ahora, Álvarez tendrá dos semanas (porque se viene la fecha FIFA por las Eliminatorias) para seguir aceitando la máquina. Claro está, con la imagen que el equipo dejó hoy da la sensación de que puede haber un buen horizonte por delante.

Pepe Tricanico

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