Ya estamos ganando, creelo…

Volvimos a ser. Ese es el mayor triunfo, pero vamos por más. 
El lunes jugamos el partido más importante de nuestros últimos 32 años, una nueva oportunidad como aquellas en la noche de Huracán o en Junín, pero en casa. Por eso viejo créelo, ya estamos ganando. Ya sabemos que quizá entres a la cancha con el pie derecho, que persignarte es parte del ritual, que alguna plegaria u oración a ese santo que nunca te falla no está de más, que también viene bien repetir una de esas pilchas con las que solo tenés buenos recuerdos, pero tranquilo mi viejo… que ya estamos ganando, créelo.
 
El marcador dirá, caprichoso, que la cosa está 0-0 al comenzar pero el estruendoso ruido que bajará de los cuatro costados del Beranger les hará temblar las piernitas a los dubitativos muchachos de Floresta. Y los silbidos le harán sentir que llegaron a la fiesta equivocada, que no tienen nada que hacer en Turdera, que el Gigante del Sur está de regreso y que vamos a recoger lo que es nuestro, que no estamos dispuestos a ceder ni medio centímetro para dejar escapar nuestro sueño. Y cada quite de Arregui se hará más gigante con nuestro rugido, cada corrida de Brandán tomará más velocidad, cada guapeada de Grbec o Dinenno nos traerá esas imágenes de caballeros romanos luchando por una revolución que merecemos desde el alma. Y podrán resistir diez, veinte, treinta u 89 minutos, pero van a caer ante la potencia de tantos sueños compactados en un escenario que cada día tiene más épica, un reducto en el que cada semana se escriben nuevos mitos, de esos que pasarán de generación en generación, de proezas que se harán aún más gigantes cuando se las contemos a nuestros nietos. Por eso, porque son únicos en nuestra historia muchachos, es que ya estamos ganando.
 
Por los huevos del Tonga, las voladas de Superman y la arenga motivadora de un grupo que quiere hacer historia. Por los huevos de Bojanich, por el futbol de Romero, por el Chino que seguro tiene guardada una pincelada más para pintar nuestra Gioconda, por el Nacho Oroná y ese primer pase que trae calma a nuestros corazones. Ya veo la trepada de Roselli, ya imagino el centro de la muerte y el grito desgarrador hasta las lágrimas de todo un estadio tras un cabezazo o algún loco lindo que, como Rojitas hace poco, llega para hacer Justicia. Por eso sentimos que aunque la historia no está escrita, que seguro nos traerá nerviosismo, puños apretados, sufrimiento y una catarsis sin igual, el final no puede ser otro que la gloria para ustedes soldados. Por eso, créelo, ya estamos ganando viejo.
 
Y no tendrá comparación la gesta ante Platense u otros ascensos al Nacional. Lo que ustedes van a conseguir es algo que sólo otros dos planteles consiguieron en nuestra historia. Y van a ser viejos, ancianos, de esos jubilados que cuentan hermosas anécdotas, y seguirán recibiendo los abrazos de cualquier gasolero que encuentren por la calle. Porque ya hicieron historia, lo que lograron nadie se los va a quitar, pero ustedes pueden más, están hechos con la madera que tienen los grandes tipos: solidarios, humildes, soñadores, laburantes, compañeros, creyentes, HÉROES.
 
Un Pueblo Expectante. La Patria Gasolera quiere festejar. ¿Será el lunes? 
Por eso, aunque el marcador todavía no lo diga, créelo mi viejo, ya estamos ganando. Y solo faltan 90 minutos para que el destino deje de ser caprichoso, para que ni Penel, ni Lunati, ni Monsanto, ni Alperovich, ni los fondos Buitre de la AFA con Tinelli a la cabeza nos puedan robar la ilusión que construimos entre todos. Porque tenemos un club modelo, que salió de las penumbras con el empuje de su gente y una dirigencia que supo explotar el potencial enorme que tiene una comunidad inconmensurable como es la de Temperley, porque cada uno de nuestros soldados cuenta con una historia de vida de esas que te hacen dar un plus en los momentos más difíciles. Por eso amigo mío, créelo, ya estamos ganando. Y hoy, hoy, si hoy, vamos a terminar de abrazar el sueño. 

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