El tren del Cielo

Tres de Agosto. Es la fecha señalada en el pasaje de ida. El tren está listo para arrancar. Dejate llevar, agitá tu bandera, saltá, prendé la radio y matá la ansiedad con la previa. Delirá. Prepará el gorrito, la bufanda, no te olvides tu amuleto o ese objeto «cábala» que varias veces funcionó. Disfrutá. Choripán al paso, refrescá tu vozarrón con una gaseosa y apurá el paso hacia el templo. Imaginá. 

Cerrá tus ojos, invitá a aquellos recuerdos que te erizan la piel. Tal vez sea un tren como aquél a Junín, puede volver a pasar, pero no va a pasar si vos no estás ahí. Enamorate, no tengas miedo. Si de sufrir se trata los celestes la sabemos lunga. Un viejo que lo vio en Primera me decía «va a volver a pasar el tren, por eso siempre hay que estar ahí alentando, para estar listos cuando eso pase». 

El nuestro es un matrimonio de esos a la antigua, que no terminará jamás. Al «Cele» algunos lo llevan tatuado en la piel, pero los que nos emocionamos con estas líneas lo tenemos más adentro todavía… robando cada día más lugar en nuestro corazón, donde somos capaces de quitar espacio a otros afectos o recuerdos para agregar siempre un capítulo más de nuestra historia junto al glorioso Temperley. 


Esta es una pasión que está presente en Turdera, en La Perla, Villa Galicia, San José, Lavallol, Monte Grande, en Lomas, en Banfield, por algo somos el orgullo del sur… pero también en toda la Argentina desde donde los exiliados por laburo sufren con la radio pegada al oído. Y ni que hablar los que están aún más lejos, empezando por Uruguay, Brasil o Chile; subiendo en el continente por Colombia, Estados Unidos, Canadá… que llega hasta el viejo continente con peña propia en España y que hasta en Oceanía se hace sentir con cada grito de gol que atraviesa mares, fronteras y miles de kilómetros para acompañar con el sentimiento a los que aprietan el puño en la 9 de Julio. 

Arranca una nueva temporada. Y será un placer, una vez más, llevarte a través de la radio las narraciones de las jugadas, con pasión, con locura, con la catársis que nos provoca esta hermosa enfermedad. Vamos a recorrer cada uno de los escenarios, buscando llevarte imaginariamente con nosotros a cada una de las canchas, haciéndote vibrar con el rugir de las fieras en la Colón Fernández cada vez que juguemos en casa. El show vuelve a comenzar. Y somos privilegiados de poder hacer lo que nos gusta, con el club que amamos. Esperamos que vos puedas disfrutarlo tanto como nosotros. Y que al final del camino nos espere destino como aquél, lleno de sonrisas, recuerdos y tanta gloria que anhelamos recuperar. 

Pepe Tricanico

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