Crónica de una muerte anunciada

Temperley cayó nuevamente víctima de sus propias limitaciones. Riestra, que se cerró bien y acertó en la única que tuvo, lo eliminó en la primera instancia de las reválidas. Una actuación digna de un fin de ciclo.

El Gasolero se despidió de la temporada con su gran falencia como protagonista: la falta de peso en el área rival. El Cele hizo circular la pelota con poca sorpresa y no pudo doblegar al ordenado Riestra, que cerradito con su línea de cinco acertó en una de las pocos que tuvo y se quedó con la clasificación gracias al gol marcado por Brito a los 12′ del segundo tiempo.

En la primera mitad, los dirigidos por Perazzo intentaron con remates de media distancia de Baldunciel, Fattori y Colzera. Y trató de entrarle al rival con la movilidad de Marcos Figueroa, pero encontró siempre a un ordenado conjunto vestido de negro. Riestra solo avisó con una diagonal de Draghi que remató desviado entrando al área mayor.

Szeszurak tuvo el mérito de mandar a Brito más arriba en el comienzo de la segunda parte y el número ocho no le falló: encontró una pelota picando en la medialuna y no falló con la volea para poner el 1-0. Después, Riestra siguió aguantando a un Temperley escaso de profundidad y tratando de manejar el partido con los gritos permanentes de los impresentables dirigentes que se encontraban en la platea.

El referí Mendez Cedro no cobró un alevoso pase al arquero de un defensor ante la presión de Contreras después de que el arquero Vega la tomara con la mano. El linea Andrés Barbieri también tuvo un par de banderitas levantadas para la polémica…

Más allá de los arbitrajes, Temperley cierra una participación para el olvido dónde solo venció a Ferro en la primera fecha y nunca encontró el equipo. La dirigencia tiene una cuota alta de responsabilidad por haberle desarmado el plantel a Perazzo, que también tiene su grado de culpa en este desastre.

Vienen tiempos de elecciones, de reformular como seguimos gane quien gane en los comicios. Un futuro con un Temperley que le de más lugar a los jugadores propios y menos a los prestados que vienen a jugar al trotecito es necesario.

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