Antes de la muerte y la resurrección…

En el cumpleaños de Temperley, compartimos una historia de un gris 1990: esos tiempos en dónde «los mismos de siempre», no te soltaban la mano Gasolero. Un partido casi olvidado, ante San Miguel, sigue vivo «desde la tribuna» en el recuerdo de Federico Guerra. Para tomar un cafecito y recordar todo lo que fuimos, lo que somos y la mística de un barrio que nunca aflojó.

En 1990 Temperley venía con una racha muy complicada. Una sequía de triunfos que parecía no dejar espacio para una pequeña garúa con goles que traigan triunfos. Tenía 11 años. Fuimos con papá, mamá y mi hermanita, nos quedamos en la tribuna de las vías. Fue contra San Miguel. Ganamos 1 a 0 y comenzó otra racha. Luego llegó todo lo conocido…  

La previa de ese partido contra San Miguel de aquel 13 de octubre de 1990 se vivió “en una JVC con un enchufe pesado y grande, más una antena larga que casi tocaba el techo que era la compañía perfecta de sábados de súper acción”, redacté alguna vez en alguna columna de nostalgia Celeste. Luego se apuró el paso, se cruzó aquel viejo Finky de cañas y pastizales para llegar al Alfredo Beranger que nos esperaba con la voz del estadio del interminable Pato Stellini. 

Esa tarde de sábado, (antes siempre el ascenso era los sábados) fuimos con papá Carlos, mamá Francis, y mi hermana Micaela (de 3 años). “Copamos” la tribuna de las vías (esa que antes era más bajita) y gritamos y alentamos tanto que hasta hoy me acuerdo… 

Tenía 11 años y el Celeste venía con una racha imposible. No lograba sacar puntos y éramos poquitos aquella tarde que se me ocurre muy bonita, por eso es que fuimos toda la familia. Hasta tengo como en una foto de esas Polaroid, medio cuadradita, un señor que llegó con la bicicleta hasta la mismísima tribuna y preguntó: “¿Cómo va Temperley?”. “Gana uno a cero”, dijo mi papá. “¿Gana? ¿En serio?”, dijo el ciclista. Es que parecía insólito por esos días.  

“A partir de aquel encuentro Temperley jugó 10 partidos más y perdió sólo uno en Rosario. Claro que antes de San Miguel venía muy mal con 5 derrotas consecutivas por eso la falta de público. Había caído con Nueva Chicago, Estudiantes, Armenio, El Porvenir y Argentino de Rosario”, me afirmó Daniel Remolina, del Departamento Histórico y Museo del Club, ayudándome con la memoria.  

Aquel Gasolero (gracias Remolina por la estadística) formó con: Sergio Grecco, Marcelo Bottari, José Luis Salas, Gabriel De Cesare, Walter Torrillas, Marcelo Choppa, Ramón Aranda, Rolando Araujo, Juan Carlos Verón, Oscar Ale y Jorge Stranges. DT: Eduardo Lendoiro. El gol fue del Tano De Cesare a los ‘5 del primer tiempo.  El árbitro, Carlos Álvarez.  

Lo mejor fue el entretiempo con esos choripanes que aún saboreo en el recuerdo de aquel día de hace 30 años. Del encuentro me queda aquello del sufrimiento y, tal vez, hacerme más hincha del Celeste que nunca en ese acompañar en tiempos en que a mí papá no le sobraba nada, igual que al Celeste del Sur. Seguro que esa fue la salida del mes. Y que para entrar mi viejo contó los pesos varias veces e hizo un sinfín de cuentas… 

Fue a partir de ese juego con aquel conjunto de Los Polvorines, en ese año de 1990, que El Gasolero tomó impulso e incluso un 3 de noviembre goleó a Los Andes en Lomas de Zamora 3 a 0. Parecía que de tanto planear, nuestro club tomaría vuelo… Parecía. Un poco más tarde llegó la muerte deportiva, pero también la resurrección. Y se subió a los cielos.  

Federico Guerra

Agradecimiento: A Patricio Rossney, del Departamento Histórico y Museo del Club Atlético Temperley por la imagen (casi imposible de conseguir) para ilustrar este momento

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