La segunda vuelta al fútbol

La mañana del 21 de septiembre de 1997 dejó una huella imborrable en muchos gasoleros: Temperley volvió a jugar oficialmente al fútbol tras estar inhabilitado judicialmente durante dos fechas por cuestiones vinculadas a la quiebra. Nuestro amigo Julián Ríos recuerda aquellos momentos con mucha pasión, desde la tribuna…

Aquella mañana del día de la primavera de 1997 no era una más. Era domingo. Julián no había podido dormir durante toda la noche anterior de los nervios que tenía. Temperley volvía a jugar al fútbol después de un gran susto para todo el pueblo celeste: el club había sido inhabilitado judicialmente debido a que sus acreedores habían votado de forma mayoritaria que no se le permitiese jugar. Entonces, las dos primeras fechas de aquella B Metropolitana 1997/98 se habían disputado sin la presencia del elenco gasolero. Pero llegó el 21 de septiembre y volvía a florecer la ilusión durante noventa minutos en el Alfredo Beranger para el equipo que dirigía Juan Carlos Merlo.  

“Me había quedado desvelado con mi primo Leonardo escuchando discos de pasta que eran de mi abuela. Había mucho folklore en su colección, pero la canción que más retumbaba en mis oídos era «Como la cigarra», de Mercedes Sosa”, evoca. “Tantas veces me mataron, tantas veces me morí; sin embargo estoy aquí… resucitando”, cantaba La Negra.

Temperley recibía a Talleres de Remedios de Escalada y hasta el miércoles previo no podía jugar. La pulseada con Agremiados era dura, pero el jueves la familia más grande del sur recibió la noticia tan esperada: la Cámara de Apelaciones revocaba aquella petición de no dejar jugar al Celeste luego de una inteligente movida de la entonces presidente Edith Pecorelli. El Cele, vale recordar, siguió siempre presentando sus planes de pago y presupuestos cada año a una sindicatura desde el renacimiento de 1993 hasta el año 2001 cuando se levantó definitivamente la quiebra.

“La temporada anterior en el Nacional con Caruso Lombardi, nos había arruinado en lo económico”, se indigna Julián. Temperley sobrevivía, hacía malabares refinanciando, tapaba agujeros desde aquella quiebra y este 1997 era, sin dudas, un año áspero en materia financiera y judicial. “Había sido una pesadilla leer los diarios, ver las noticias y mirar cómo varios medios de comunicación no lo incluían a Temperley en el fixture del torneo. Ya le ponían a los rivales nuestros “fecha libre”, de sólo recordarlo me da tanta bronca”, apunta.

Pero llegó la primavera. Y ahí estaba Temperley, otra vez renaciendo. “Nos tomamos el 278 desde Pasco y Salta. El bondi venía lleno de hinchas. Fuimos casi los primeros en llegar. Y lo vimos desde el arco de las vías. El estadio se abrió cerca de las nueve y entramos. Hablábamos con la gente y había una ansiedad tremenda, no éramos los únicos que no habían pegado un ojo la noche anterior. Además, teníamos más conciencia por lo que había ocurrido en 1993”, evoca. Y reitera, con voz nerviosa: “Después de la vuelta con Suárez, esta fue la segunda vuelta al fútbol”.

Los diarios de la época inmortalizan los once que salieron a la cancha y que hicieron felices por un rato a esos fieles que nunca fallan: Coroniti; Escobedo, Cazajous, Zamuner, Maciel; Velázquez, Cardozo, Siviski, Enrique Sánchez; Cristian Fernández y Almanza. A los 13 minutos Carlos Cardozo marcó el 1-0 y el Beranger fue un grito de desahogo masivo. “Me abracé con el primero que tenía al lado, esa emoción que sentíamos iba más allá del resultado. Estábamos otra vez gritando un gol, después del susto”, cuenta Julián.

Temperley ganaba 3-1 y lo terminó perdiendo 4-3, pero el resultado fue sólo una anécdota. “Lo que importaba era volver otra vez, ver al Celeste jugar”, afirma con nostalgia Julián, un testigo de ese segundo regreso, que observó a nuestro querido gigante del barrio, una vez más, como la cigarra de La Negra… resucitando.  

Historia de Julián Ríos

Redacción: Pepe Tricanico

Agradecimientos: A Patricio Rossney, Daniel Remolina y Fernando Esteban, del Departamento Histórico y Museo del CAT por el auxilio permanente a la hora de chequear información.

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