Del cachetazo de Tandil al éxtasis total…

Noche picante en Tandil, derrota 3-1 ante Santamarina y salida tumultuosa del plantel donde el Sapo Roselli reaccionó ante los insultos de un menor. Rezza, que no toleraba la indisciplina, retó al lateral que después regresó con un gol -desde el banco- ante Crucero del Norte. La aventura completa, contada por nuestros amigos, desde la tribuna…

Aquél miércoles 5 de noviembre de 2014 nos subimos al Citroën C4 de Eduardo –el mayor de los Gómez Battista y papá de nuestro actual compañero Facundo-, junto a su hijo Sebastián y un viejo compañero de El show: Federico Ploszaj. Madrugamos, cargamos el termo para el mate y nos encaminamos con destino Tandil donde nuestro querido Temperley enfrentaba, esa noche por la 17ma fecha, a Deportivo Santamarina llegando como líder de la Zona B de esa Primera B Nacional de Transición.  

Relax inicial. Descanso en la chacra y almuerzo en La Pulpería…

Llegamos al mediodía y nos hospedamos en Chacra Blis, una hermosa posada que Eduardo había conseguido y cuya paz fue el contraste con lo que se viviría en la arena del estadio Municipal San Martín esa misma noche, donde todo terminaría con tumultos, gritos y hasta algún cachetazo que muchos no llegaron a ver pero que le generó una reprimenda al querido Nahuel Roselli.

“Ya a la hora del almuerzo, ahí en la parrilla, nos encontramos con gente de Temperley. Disfrutamos de unas carnes en La Pulpería, en la intersección de Don Bosco y Avellaneda, cerquita del estadio de Deportivo Santamarina. Fue un preludio de lo que viviríamos horas más tarde al llegar a la cancha: llenamos una cabecera que nos tuvo que dar el equipo tandilense de tanta gente que fue”, nos recuerda Eduardo, con nostalgia.

Grande por su gente. La familia de Temperley, en Tandil.

El Gasolero de don Ricardo Rezza alistó a Crivelli; Roselli, Bojanich, Aguirre, Romero; Barrios, Vidal, Quiñónez y Brandán; Luis López y Dinenno. ¡En la cabina nos recibieron con unos salamines impresionantes! Pero en el fútbol, la picada fue para el local que con gol de Jossimar Mosquera (a los 36’) se puso 1-0.

Noche negra. Jossimar Mosquera, con dos goles, fue figura en Tandil.

Llegamos al empate a los 16’ del segundo tiempo, cuando un tiro libre ejecutado por Roselli encontró desvío en la cabeza de Martorell y toda la Patria Gasolera presente en territorio tandilense, estalló de emoción. “Ese 1-1 puso picante las cosas, porque el público local no se bancó esos festejos y a varios que estaban en la platea, los desalojaron. Nosotros estábamos en la cabina, vimos todo con más tranquilidad, pero hubo gente que no la pasó bien en ese tramo”, recuerda Eduardo.

Finalmente, otra vez Mosquera y el ex Racing Mariano González le dieron el triunfo por 3-1 a Santamarina. La transmisión terminó, nos estábamos yendo y vimos el tumulto que se armó a la salida del Estadio, cerca del micro de Temperley. Después, nos enteramos por medios de allá y por el boca a boca de lo que había pasado con Roselli. ¿Qué era lo que se decía? Un padre de un hincha de Santamarina acusaba mediáticamente al Sapo, de “agredir” a Matías, su hijo de 11 años. Al parecer, el pibe había insultado al jugador del Cele y entre tanto picante que había esa noche, el ex Newells y Aldosivi le tiró un cachetazo en medio del tumulto. La policía había tirado gas pimienta de manera inexplicable, como lo muestra este video de Soy Celeste x TV.

El 10 de noviembre, sólo cinco días después, Temperley recibió a Crucero del Norte en el Beranger. Y don Rezza no dejó pasar aquél episodio: fiel a su estilo de no tolerar la indisciplina ni dentro ni fuera del rectángulo de juego, mandó al banco a Roselli y puso a Alonso de 4. El destino quiso que el Sapo entrara en el segundo tiempo (tras la expulsión de Brandán, reemplazó a Grbec) y marcara el 2-1 que le dio casi medio ascenso al Celeste en esa mítica noche donde se apagaron las luces del Beranger y se encendieron las de la ilusión.

Desahogo. Roselli recibe el abrazo de sus compañeros, tras el 2-1 a Crucero.

La travesía de Tandil la cerramos con unas grandes de muzzarella en Pizza Pizuela, en el centro de la ciudad, charlando un poco de lo que fue esa derrota. Volvimos a la cabaña, descansamos y luego de un buen desayuno regresamos a Buenos Aires sin imaginarnos la represalia de Rezza, pero con la tranquilidad de que ese equipo en casa no fallaba. “A Crucero le ganamos seguro, brindo por eso”, había vaticinado Eduardo en la cena. Unos días después, ante los misioneros, empezamos a saborear el tercer ascenso a Primera División con este golazo del Sapo al equipo colectivero.

Historia de Eduardo Gómez Battista, su hijo Sebastián y Fede Ploszaj.

Redacción: Pepe Tricanico

Fotos: Adán Solian (Cele Capo)

Videos: Soy Celeste xTV y Fútbol para Todos.

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