25 de Mayo: la historia también se pinta de Celeste

Es un día clave para todos los argentinos. En 1810 se concretó el Primer Gobierno Patrio. Por esas vueltas del azar la fecha resulta clave en la gestación del Club Atlético Temperley.

Cuentan que por primera vez en la Argentina los chicos disfrutaron de los algodones de azúcar en la gran fiesta del centenario que se realizó en 1910 en la Capital Federal (hoy llamada más pomposamente Ciudad Autónoma de Buenos Aires): “La muestra ocupó el terreno conocido con el nombre de Cuarteles de Maldonado, emplazado entre las avenidas Santa Fe, Gütenberg (hoy Luis María Campos), Dorrego, Cerviño e Intendente Bullrich, nombre que recibió la calle que bordeaba el arroyo Maldonado una semana antes de la inauguración de la expo, un muy frío 17 de julio”, describe el historiador Daniel Balmaceda.

La efervescencia se trasladó a todas las edades. Así las familias se deleitaron en la aquella recorrida que incluía según Balmaceda desde: “El primer automóvil, que se introdujo al país en 1895, el primer carro de tranvía que circuló por el barrio de Belgrano, y un modernísimo coche presidencial -para trocha ancha- que nos regaló una compañía británica (…). También las nuevas bicicletas y un espléndido coche comedor del Ferrocarril Central Córdoba eran observados con admiración”.

Es entre tantos festejos y paseos que en aquel 1910 los adolescentes se divertían jugando al fútbol en cada baldío o portero de su cuadra. Duelos que se extendían hasta el anochecer y que dirimían el honor del barrio o de la manzana. Y de esas contiendas surgió el génesis del Club Atlético Temperley.

Unos de los escenarios de aquellas disputas futbolísticas de Temperley era un “baldío comprendido entre las calles 25 de Mayo, Brandsen, Pichincha y Suárez y también se jugaba en el delimitado por las calles Guido, Espora, Liniers y Avellaneda”, precisa Marcelo Ventieri historiador del club y miembro del Departamento de Historia y Museo del Club Atlético Temperley.

Eran pibes de hasta 16 años los que influenciados por el despliegue de aquellas festividades de nuestra patria optaron como nombre Centenario para jugar con otros rivales del barrio.

Ventieri resume así la prehistoria del Gasolero en su libro: “Tan sencilla circunstancia constituyó el origen del Centenario Foot-Ball Club o Club de Foot-Ball Centenario, testimoniado por un viejo sello de goma, ‘Club de Foot-Ball Centenario – Temperley – Fundado en 1910’, en homenaje a los 100 años de la gesta de Mayo”.

El 25 de Mayo es, sin dudas, la fecha que mejor le sienta al Celeste del Sur. De hecho su sede inicial estuvo sobre la calle que recuerda aquella epopeya: “Las primeras reuniones de la incipiente comisión directiva tenían lugar en la histórica esquina de 25 de Mayo y Suárez, en la sobremesa familiar de los dirigentes”, recuerda el historiador de Temperley.

Tranvía a caballos

La calle 25 de Mayo es una de las que tiene mayor historia propia en Temperley. El tramo que comprende es bastante prolongado ya que en su extensión está tanto el Hospital Español como la estación ferroviaria.

Y por la puerta de aquella casa donde se realizaban los encuentros de esa incipiente comisión directiva de Centenario pasaba a tranco cansino el tranvía tirado por caballos que unía Turdera con la estación de trenes de Temperley. El tranway se movilizó sobre el empedrado hasta los albores de los años ‘20. Los coches eran de andar lento y los pasajeros, en su gran mayoría, se bajaban para tomar el ferrocarril

Según me contó hace algunos años el historiador Aquilino González presidente de la Asociación Amigos del Tranvía:“Había un pequeño apeadero del tranvía en la esquina de 9 de Julio y Vicente López justo enfrente la quinta de los Preti. Desde allí el tranvía se dirigía hasta 25 de Mayo para terminar en la estación ferroviaria de Temperley”.

25 de Mayo, una fecha que es parte de nuestra historia como argentinos y también, acaso, esconde pistas de la génesis del Club Atlético Temperley. Aquel que se gestó entre algodones de azúcar, pantalones cortos y mucho ruido de pelota en los baldíos y porteros.

Federico Gastón Guerra

Foto: Gentileza de Daniel Martini, sobrino nieto de Alfredo Beranger.

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