Fueron abriles que no volverán…

En 1919 y 1924 el club tuvo dos otoños con mucho para festejar:  se oficializa la afiliación de Centenario a la Asociación Argentina de Foot-Ball e inaugura su campo de juego en el mismo predio donde hoy está emplazado, respectivamente. ¡Qué tiempos aquellos!

Faltaban algunos años para que el tango Tiempos Viejos (de Manuel Romero y Francisco Canaro, de 1926) sea furor en las orquestas porteñas, sin embargo parecía tener una letra acorde al pasado del Club Temperley con aquello de “¡Te acordás, hermano, qué tiempos aquellos!” y eso de los “abriles que no volverán”. Porque fue justo en este mes donde el Celeste oficializa su afiliación aún como Centenario en la Asociación Argentina de Foot-Ball en 1919 e inaugura en 1924 su campo de juego sobre la actual avenida 9 de Julio.

Como era en ese entonces todo se informaba por los diarios (los de la mañana y de la tarde) y es así como en el periódico La Época del 16 de abril de 1919 se leía la siguiente noticia: “Anoche celebró sesión el consejo superior de la Asociación Argentina de Football, presidiendo el Sr. Bonin. Considerado el pedido de reconsideración del Club Centenario, se resuelve suspender el rechazo de la afiliación y ordenar una nueva revisión del field e instalaciones, dando por comprobada la seriedad de la constitución del Club”. El detalle del artículo es de la colección de Marcelo Ventieri.

Y tras una noticia publicada entre sociales y del espectáculo (un estreno de Olinda Bozán, Silvia Parodi y Pedro Gialdroni), se oficializa la afiliación de Centenario Foot-Ball Club a la Asociación Argentina de Foot-Ball. El dato es que se comenzaría a competir con equipos en las divisiones Segunda y Tercera.

Uno imagina a aquellos muchachos corriendo para organizar todo ya que el fútbol grande los esperaba. Hasta el momento jugaban torneos en las ligas zonales de Adrogué (fue campeón en 1916) y Lomas de Zamora.

Aquel Centenario jugaba en una cancha alquilada en Turdera detrás del teatro Colón de esa ciudad (en la hoy manzana de Agüero, Zapiola, San José y San Lorenzo) que era un escenario modesto que ofrecía comedías, operetas y películas mudas de Chaplín. «El Cine teatro Colon se construyó simultáneamente con otras obras allá por 1913, a fin de que tuvieran desde su comienzo los vecinos que venían a radicarse a la villa un lugar de esparcimiento dentro del mismo pueblo, sin tener que trasladarse a otras localidades para asistir a espectáculos», escribió Manuel Severi en 1937 en la revista San Pablo.

Dentro del teatro se encontraba el club El Jazmín. Este era el encuentro ideal para el ágape luego de la película o función teatral. Tenía reticencias de bar y su escenografía se completaba con algunas mesas de sin manteles, café o vermut y hombres, en su mayoría, de sombrero y traje discutiendo vaya a saber sobre qué…

Ese 1919 inolvidable lo encontró a Centenario disputando el Campeonato y Copa Competencia. Todo comenzó oficialmente “el 27 de abril de 1919 cuando  enfrentó a Sportivo Dock Sud en lo que fue su primer partido oficial, jugado en la cancha que el club de la Isla Maciel tenía frente a la C.A.T.E. (Compañía Alemana Transatlántica de Electricidad)”, precisa Ventieri.

El afiliado, casa quiere…

Y fue un domingo 13 también de abril pero de 1924 cuando se inauguró el actual campo de juego (sobre la actual avenida 9 de Julio) y ya con el nombre de Club Atlético Temperley. El partido fue, vueltas de la historia, una vez más con Sportivo Dock Sud. Nada mejor que festejar así la primera fecha del campeonato superior de la Asociación Argentina de Foot – Ball.

Vale recordar que ya en 1921 la Asociación Argentina de Foot – Ball acepta el cambió de nombre de Centenario y lo habilita a competir como Club Atlético Temperley. Y que en 1923 había logrado al ascenso a primera división.

Pensar que faltaban varios meses para que en ese mismo año, un 2 de octubre, se transmita por primera vez, un partido de fútbol desde el campo de juego por una emisora de radio nacional. Fue Horacio Martínez Seeber,  tenía la licencia oficial de radioaficionado número 1 otorgada por el Ministerio de Marina, y Atilio Casime, el jefe de deportes del diario Crítica,  quienes narraron el partido por LOR Radio Argentina desde una tarima sobre los vestuarios. Ese día Jugaron Argentina y Uruguay en la cancha de Sportivo Barracas. Y como broche de oro se produjo el primer gol olímpico aceptado reglamentariamente, fue convertido por el argentino Cesáreo Onzari.

En medio de ese gran acontecimiento Temperley logró en ese 1924 su mejor campaña de la historia ya que se clasificó segundo del campeón Boca Juniors: “El encuentro entre ambos finalizó empatado en un gol, siendo este el único punto resignado por el campeón en todo el torneo. El Celeste disputó 21 partidos, ganó 13, empató seis y perdió dos”, cuenta Marcelo Ventieri en su libro y agrega que el equipo conquistó triunfos resonantes jugando como visitante frente a Argentino de Banfield, El Porvenir y Huracán.

Aquella inolvidable escuadra era: Crisanto López; Carlos Marolla y Héctor Durruty; Angel Perri, Ernesto Sosa y Alejandro Laurenzano; Alfredo Salvetti, Feliciano Perduca, Pedro Fernández, Santiago Piazzo y Juan N. Perinetti.

Sin dudas, si bien faltaban dos años para que Tiempos Viejos (de 1926) salga al ruedo de los salones porteños, los versos parecen hechos a medida de la nostalgia de aquellos momentos. Y más con cuando Carlos Gardel entonaba: “¿Dónde están los muchachos de entonces? / Barra vieja de ayer, ¿dónde están?”.

FOTO: Archivo Marcelo Ventieri

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