El peor final

Temperley perdió ayer en su casa 1-0 ante Brown de Adrogué que -con dicho triunfo- se metió en las semifinales por un lugar en el Nacional B. El «Cele» fue un equipo ordenado pero sin ideas e inofensivo de mitad de cancha hacia delante. Biggeri -que desafectó a varios habituales titulares- dispuso un equipo emparchado para ver a algunos jugadores con poco rodaje a lo largo del torneo. El único que sobresalió fue el pibe Maggiorini. Y entre los más experimentados se destacó la buena tarea del «colorado» Fassi, que jugó como para demostrar que quiere seguir en el «Celeste». No mucho más para destacar, en un final con tinte de pesadilla para el «Gasolero». 

Poquito. Souto intenta, pero no puede.
Foto: Hernán Giles Jadli (Prensa CAT)

¿Qué decir de éste Temperley que no hayamos dicho? No hay mucho de nuevo para aportar. Temperley volvió a ser el mismo equipo irresoluto, previsible y falto de fútbol de mitad de cancha hacia delante que fue desde hace varios partidos (para ser más preciso: sólo marcó 3 goles en los últimos 7 encuentros, tomando como referencia la debacle futbolística que comenzó desde el 0-0 con Los Andes en adelante). Así, cualquier ilusión de entrar a un G4 era una mera quimera de los lindos locos futboleros que el «Cele» tiene entre sus hinchas, una realidad que no quisieron ver hasta que los números no dieron la sentencia definitiva. 

Ayer el «Cele» perdió porque repitió viejas recetas: dentro de un cierto orden general, el equipo nunca supo cómo sorprender a su rival y en uno de los pocos descuidos de la defensa (donde sobresalió Fassi mostrando que está para seguir; y no desentonaron los laterales Ramos -otro que continuaría- y Frejuk) el ingresado Sproat la mandó a guardar para hacer clasificar a semifinales a Brown (merecido, dado que fue uno de los que siempre tuvo una propuesta futbolística clara a lo largo de la temporada; aunque ayer no mostró su mejor versión con Minadevino en el banco) gracias a la diferencia de gol sobre Estudiantes. 

No nos quedan ánimos como para analizar mucho más del partido. Sí debemos destacar la regularidad de siempre de Quiñonez, la voluntad y la entrega de Gianunzio, y hasta el sacrificio de Campodónico por mostrarse activo en lo que parece haber sido su último partido como profesional. Volvieron a desaprovechar sus chantes Teijeira, el «Toro» González y Souto, entre otros; no así el chico Maggiorini que mostró un despliegue más que interesante y también Véliz que exhibe desborde, velocidad y buenas cualidades de cara al futuro. 

Biggeri seguro tendrá su propio análisis en sus cuadernos. A nosotros sólo nos queda esperar que el DT (que cosechó en 15 partidos un 46.6% de los puntos con 6 triunfos, 3 empates y 6 derrotas) comience a transitar ahora un camino diferente armando él su plantel, sabiendo que ahora las exigencias serán mucho mayores y que el objetivo será el ascenso al Nacional. 


Comentarios